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Una muñeca de trapo pelirroja en el sueño de una noche de verano

Noke Yuitza

Ven aquí, gentil Puck. ¿Te acuerdas de cuando me senté en un promontorio y oí a una sirena, sobre el dorso de un delfín, entonar un aire tan armonioso y dulce que el turbulento océano se apaciguó a su canto y determinadas estrellas se apartaron bruscamente de sus
órbitas, para escuchar la música de la virgen de los mares?

Oberón, Rey de las Hadas

(escena I, Acto II de El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare).

Sacos de patata rellenos de serrín, palos, alambres y cuerdas… Las muñecas de trapo de antaño de las niñas pobres estaban hechas de materiales variopintos reciclados y, aún así, seguro que eran tan valiosas para ellas como portales a sus sueños como lo son las estrellas para una noche de verano.

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